Un cuento anónimo circulando por la web llamó mi atención, se titula “Los monos de Wall Street”. Aquí se los dejo:
En un pueblo del Caribe llegó cierto extranjero para instalarse en su tienda de mascotas. Lo primero que hizo fue poner un rótulo en la vitrina de la tienda que decía: “Se compran monos a 10 dólares”. No hubo necesidad de más propaganda, los cazadores del pueblo empezaron a llevar los monos al comerciante excéntrico amante de los primates. Una semana después, el astuto comerciante modificó el rótulo y empezó a ofrecer 20 dólares por cada mono. Los cazadores de monos se multiplicaron por la gran oportunidad que ofrecía aquel extranjero, a la vez que los monos se escaseaban. Al ver el comerciante que aunque subiera el precio no le significaban más monos decidió hacer un último intento, empezó a ofrecer 50 dólares por mono. El comerciante se fue a la capital y dejó a su asistente a cargo de la compra de los monos.
En un pueblo del Caribe llegó cierto extranjero para instalarse en su tienda de mascotas. Lo primero que hizo fue poner un rótulo en la vitrina de la tienda que decía: “Se compran monos a 10 dólares”. No hubo necesidad de más propaganda, los cazadores del pueblo empezaron a llevar los monos al comerciante excéntrico amante de los primates. Una semana después, el astuto comerciante modificó el rótulo y empezó a ofrecer 20 dólares por cada mono. Los cazadores de monos se multiplicaron por la gran oportunidad que ofrecía aquel extranjero, a la vez que los monos se escaseaban. Al ver el comerciante que aunque subiera el precio no le significaban más monos decidió hacer un último intento, empezó a ofrecer 50 dólares por mono. El comerciante se fue a la capital y dejó a su asistente a cargo de la compra de los monos.
El asistente, hombre astuto, le propuso a los cazadores el siguiente trato: que él les vendía los monos a 35 dólares cada uno, y luego que ellos se lo vendieran a su jefe a los 50 dólares que estaba ofreciendo; ganándose así 15 dólares por mono sin hacer ninguna labor de cacería. Los cazadores limpiaron sus alforjas y las de muchos de sus amigos del pueblo, para llevar la plata al asistente desleal del comerciante. Una vez que llevaron los miles de dólares para comprar monos y luego venderlos sin salir de la jaula, el asistente les felicitó por el excelente negocio que habían hecho, ahora solo había que esperar a su jefe para liquidar la operación.
Al final el asistente y el comerciante desaparecieron del pueblo, y al penetrar botando las puertas de la tienda, los asustados ciudadanos encontraron miles de monos ariscos en sus jaulas.
Este pequeño cuento relata de forma básica como funciona una burbuja en un mercado bursátil. Estos mercados muchas veces trabajan con la teoría de “el tonto aún más grande” (Greater Fool Theory). Esta teoría argumenta que no hay problema en pagar un precio alto por un bien que no lo merece, siempre y cuando exista una persona aún más tonta que quiera comprarlo.
Las burbujas financieras (como las puntocom) erosionan grandes capitales, pero también hacen surgir nuevos afortunados beneficiados por la última venta. Pero en general la mayor perdedora es la sociedad en su conjunto, pues estas burbujas provocan estados recesivos que toma años poder superar.

