domingo, 27 de marzo de 2011

El socialismo

Durante un siglo y medio la idea del socialismo sirvió como un foco intelectual para todos aquellos a quienes no les gustaba el juego de cartas que el mercado les había repartido. Los líderes nacionalistas invocaban ideales socialistas en el momento de bloquear la inversión extranjera o repudiar la deuda externa; los sindicatos utilizaban la retorica del socialismo cuando exigían salarios más altos, e incluso los industriales acudían a principios vagamente socialistas cuando exigían aranceles o subsidios. Y aquellos gobiernos que de todos modos adoptador mercados más o menos libres lo hicieron cautelosamente, un poco avergonzados porque siempre temieron que un compromiso total a dejar que los mercados actuaran a su manera sería visto como una política brutal, inhumana y antisocial.

Ahora (el socialismo) es un chiste de mal gusto: después de todas las purgas y gulags (víctimas del comunismo soviético), Rusia está tan atrasada y corrupta como siempre; después de todos los grandes saltos y revoluciones culturales, China ha decidido que ganar dinero es el bien superior. Todavía quedan allí izquierdistas radicales que tercamente sostienen que el verdadero socialismo aún no se ha probado, y todavía quedan izquierdistas moderados que sostienen, con mayor justificación, que uno puede rechazar el marxismo-leninismo sin convertirse necesariamente en discípulo de Milton Friedman. Pero lo cierto es que la oposición al capitalismo ha perdido su ímpetu.

Esa es la esencia del Nuevo Orden Mundial. Por primera vez desde 1917, vivimos en un mundo en que los derechos a la propiedad y los mercados libres se ven como principios fundamentales, no como expedientes mezquinos; donde los aspectos desagradables del sistema de mercado, la desigualdad, el desempleo, la injusticia, se aceptan como parte de la vida. Como en la era victoriana, el capitalismo está seguro, no sólo debido a sus éxitos que han sido muy reales, sino porque nadie tiene una alternativa creíble.

____________________________________________________________________________
* Transcrito del libro: De vuelta a la economía de la Gran Depresión de Paul Krugman (1999). 

No hay comentarios:

Publicar un comentario